Haku Wiñay / Noa Jayatai “Vamos a crecer”: innovación agrícola e inclusión social

Perú y Panamá comparten experiencias y conocimientos para contribuir al ODS 1 Fin de la pobreza y al ODS 10 Reducción de desigualdades.

Una de las principales conclusiones del Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 del PNUD es que la trampa de desarrollo en la que se encuentra América Latina y El Caribe –expresada en una alta desigualdad y en un bajo crecimiento y productividad– es el resultado de la interacción compleja de tres factores principales: la concentración de poder, la violencia y los sistemas de protección social que no funcionan bien (PNUD, 2021, pág. 3). Así como pasa con la desigualdad, las diversas brechas que afectan el desarrollo de la región se han profundizado por los efectos de la pandemia de la COVID-19.

En la misma línea, en su publicación Panorama Social de América Latina 2020, la CEPAL proyectó para dicho año, una reducción del PIB del -7,7% en América Latina, que, a su vez, se traduciría en la caída del PIB per cápita regional del 8,5%. Lo anterior, advierte el documento, significa “un retroceso a niveles similares a los registrados a mediados de la década de 2000 e implica el crecimiento de la pobreza y la desigualdad” (CEPAL, 2021, pág. 49).

Frente a este complejo panorama, la CSS y Triangular tienen mucho que aportar, por un lado, como mecanismos efectivos para la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y por otro, como marcos de aprendizaje mutuo para al intercambio de conocimientos a partir de la experiencia que, por años, los países han capitalizado en su apuesta por alcanzar el desarrollo y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos. Así lo evidencia el Informe de la CSS y Triangular en Iberoamérica 2020, al mostrar como la alineación de la CSS Bilateral de 2019 con el ODS 10 se hizo en 24 proyectos, una cifra que, cuando se trata como ODS secundario aumenta hasta las 61 iniciativas, teniendo en cuenta el carácter transversal del mismo.

Proyecto Haku Wiñay / Noa Jayatai “Vamos a crecer” de Perú

Ejemplo de esta cooperación enfocada en la reducción de las desigualdades horizontales (brechas de ingreso) y verticales (brecha cultural y geográfica), es el proyecto bilateral entre Perú y Panamá, Intercambio de experiencias para la implementación de un proyecto de intervención social a partir de la experiencia del proyecto Haku Wiñay/Noa jayatai FONCODES-MIDIS, en el que el país centroamericano fortaleció sus capacidades en el sector de Otros servicios y políticas sociales, a partir de la política pública peruana Haku Wiñay / Noa Jayatai “Vamos a crecer”.

Al respecto, esta iniciativa se aprobó en el marco del Primer Programa de Cooperación Bilateral entre los dos países (2018-2021) y consistió en una serie de intercambios para la transferencia de conocimientos, habilidades y competencias con la participación de funcionarios de los ministerios de Desarrollo Social de los dos países, sus comunidades y otros actores. El proyecto abarca, entre otros, un componente de inclusión productiva familiar, a través del cual se contempla otorgar prioritariamente a las familias usuarias de los programas de transferencias monetarias del Ministerio de Desarrollo Social de Panamá, una ruta hacia la inclusión económica y la generación de ingresos autónomos. Para ello, las familias usuarias que reciben las transferencias monetarias condicionadas, complementariamente recibirán los beneficios de capacitación, asistencia técnica y transferencia de activos como incentivo para que las familias logren generar ingresos autónomos.

Por su parte, la política peruana Haku Wiñay / Noa Jayatai “Vamos a crecer”, modelo respecto del cual se realizó la transferencia de conocimientos y experiencias, cuenta con una trayectoria de casi 10 años y se enmarca en la Estrategia Nacional de Desarrollo e Inclusión Social “Incluir para Crecer”, impulsada para generar ingresos económicos de manera autónoma y sostenida alrededor del desarrollo de capacidades productivas y de emprendimiento rurales en las familias beneficiarias, para el acceso a mejores oportunidades a los mercados locales (Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social –Foncodes–, 2021). De acuerdo con el Foncodes, en el periodo 2012-2018, mediante esta política:

Se atendió a 232,245 hogares en el ámbito rural de la sierra y selva del país, en situación de pobreza y pobreza extrema, en 23 departamentos, 115 provincias y 259 distritos (…) generando en forma directa aproximadamente 419,110 autoempleo, contribuyendo con la seguridad alimentaria y la mejora de los ingresos económicos de los hogares usuarios (Foncodes, 2021).

Sobresale que, en el marco de la implementación del proyecto bilateral, los dos países abordaron la problemática de su adaptación a un nuevo contexto socioeconómico de emergencia sanitaria mundial derivado de la COVID-19. Cabe destacar también el marcado componente territorial, comunitario y participativo del proyecto, que a partir de los saberes tradicionales de los Yachachiq (del quechua: campesinos líderes tecnológicos que saben y enseñan) transfiere conocimientos “campesino a campesino”, bajo una lógica primordialmente horizontal y mutuamente beneficiosa, coincidente con los principios que guían y orientan la CSS y Triangular de Iberoamérica.

Agosto de 2021

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Fuente: SEGIB a partir de CEPAL (2021), Foncodes (2021) y PNUD (2021).

Fotografía: Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social – Foncodes.