Alianza triangular para la lucha contra el cáncer de cuello uterino
Su eliminación exige fortalecer no solo las capacidades clínicas, sino también la coordinación y continuidad de la atención sanitaria.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2026), el cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres. Su elevada incidencia y mortalidad en regiones como África Subsahariana, América Central y Asia Sudoriental se asocian a las desigualdades en el acceso a la vacunación, el cribado y el tratamiento.
En América Latina, los países han reforzado sus capacidades nacionales para mejorar el diagnóstico, el acompañamiento de las pacientes y la cobertura en la vacunación, en línea con los esfuerzos internacionales. En este contexto, la Cooperación Triangular se identifica como un mecanismo idóneo para intercambiar experiencias, fortalecer capacidades y facilitar la replicación de buenas prácticas en otros países de la región.
La iniciativa “Avanzar en la eliminación del cáncer de cuello uterino en Bolivia, Paraguay y El Salvador, con énfasis en población en situación de vulnerabilidad”, fue una de las 16 programaciones aprobadas en el marco del Programa de CTr para ALC de la AECID. Su objetivo consistió en acelerar la respuesta nacional frente al cáncer cervicouterino mediante el fortalecimiento de estrategias integrales de prevención, tamizaje, diagnóstico oportuno, tratamiento y seguimiento de las mujeres, especialmente aquellas con mayores barreras de acceso a los servicios de salud (Documento de sistematización, 2026, p. 5). La situación de los países participantes puede resumirse de la siguiente manera:
- Bolivia (receptor): dispone de un marco normativo sólido para avanzar hacia la eliminación del cáncer cervicouterino, aunque requiere acelerar la implementación del tamizaje con prueba de VPH. Sus principales desafíos son ampliar la cobertura en poblaciones vulnerables y fortalecer la atención oncológica para reducir los diagnósticos tardíos.
- Paraguay (receptor): ha registrado avances en vacunación, tamizaje con VPH y sistemas de información, pero aún enfrenta dificultades para garantizar el seguimiento de mujeres con resultados positivos. Asimismo, busca mejorar el acceso a servicios especializados y reducir las desigualdades territoriales.
- El Salvador (primer oferente): ha consolidado el uso de la prueba de VPH, incorporado la autotoma y ampliado la vacunación y el tratamiento en atención primaria. Su reto actual es asegurar el acceso oportuno al tratamiento y la continuidad asistencial en toda la red de salud.
En noviembre de 2025 se celebró una reunión virtual de inicio para establecer las bases operativas y estratégicas de la iniciativa. Este encuentro permitió articular a las instituciones participantes y definir un plan de trabajo conjunto para la siguiente actividad, desarrollada del 27 al 29 de abril de 2026 en San Salvador bajo el título “Intercambio de experiencias y lecciones aprendidas en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer de cuello uterino”.

Durante este espacio, especialistas de los ministerios de salud de los países participantes compartieron buenas prácticas y realizaron una visita de campo a la Unidad de Salud de Apastepeque, en el departamento de San Vicente, El Salvador. Esta unidad fue pionera en la implementación de la prueba de VPH entre 2012 y 2017 y en el desarrollo de un modelo integral de prestación de servicios orientado a la prevención del cáncer de cuello uterino en niñas desde los nueve años, así como a la detección precoz y tratamiento de mujeres de entre 30 y 59 años.
Asimismo, participaron virtualmente dos representantes del Instituto Catalán de Oncología de España (segundo oferente), quienes aportaron recomendaciones técnicas sobre tamizaje con VPH, autotoma, gestión de equipos y criterios de calidad de datos para el monitoreo y la evaluación de la estrategia.
Una de las principales lecciones derivadas de la visita fue que “la eliminación del cáncer cervicouterino requiere no solo disponibilidad de pruebas, vacunas y tratamientos, sino también una organización operativa capaz de garantizar la continuidad de la atención, la trazabilidad de las usuarias, la coordinación entre niveles y el seguimiento activo de las mujeres con resultados positivos” (Documento de sistematización, 2026, p. 40).
Julio de 2026
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Fuente y fotografías: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID, fichas de proyecto y documento de sistematización) y Organización Mundial de la Salud – OMS (2026).